martes, 9 de febrero de 2016

Göbekli Tepe. El yacimiento que desafía a los libros de Historia

     Es realmente extraordinario cómo, a pesar de todo lo que se ha estudiado la región de Próximo Oriente, no deja de sorprendernos tras cada descubrimiento.
Vista del yacimiento de Göbekli Tepe

        Entre estos maravillosos descubrimientos encontramos el yacimiento de Göbekli Tepe, situado en una colina al sudeste de Turquía, cerca de la frontera con Siria. Este yacimiento ya fue señalado en el año 1964 por una prospección estadounidense que situaba allí un cementerio bizantino, pero las excavaciones no se llevaron a cabo hasta hace relativamente poco.

       En 1994, arqueólogos alemanes y turcos comenzaron unas excavaciones a cargo del arqueólogo alemán Klaus Schmidt, quien advirtió rápidamente que aquel yacimiento era de época prehistórica. 
Lo asombroso de este yacimiento es que cuanto más avanzan las investigaciones, más antiguo parece ser. Cuando empezaron las excavaciones en 1994 se dató un santuario que pudo existir en torno al año 5000 a.C. Actualmente se ha llegado a la conclusión de que se trata de un santuario levantado por cazadores-recolectores hacia el décimo milenio a.C.

       Göbekli Tepe es el lugar de culto más grande conocido en la época en la que se data, y hasta hace poco no se consideraba posible un complejo religioso tan grande para una sociedad tan antigua. Además, la secuencia estratigráfica sugiere que aunque el santuario fue levantado en torno al décimo milenio, tuvo varios milenios de actividad previa. El nivel de ocupación más antiguo lo encontramos en el Neolítico Precerámico A(PPNA) hacia el 9000 a.C., y en este periodo se aprecian pilares monolíticos enlazados entre sí por toscos muros que forman estructuras circulares y ovales. Se han encontrado cuatro construcciones de este tipo que miden entre 10 y 30 metros de diámetro, aunque los reconocimientos geofísicos han permitido descubrir 16 estructuras más.

Reconstrucción idealizada del santuario de Göbekli Tepe

           Misteriosamente, este complejo fue deliberadamente enterrado en torno al año 8000 a.C. y permaneció abandonado durante 5 siglos. Después de estos 5 siglos de abandono se recupera el santuario y durante el Neolítico Precerámico B(PPNB) se registran habitaciones pavimentadas de cal pulimentada que recuerdan a los suelos de opus signinum de época romana.

            Los monolitos están decorados con relieves tallados de animales y pictogramas abstractos que se interpretan como símbolos sagrados similares a los que aparecen en otros lugares como cuevas neolíticas.

         Este yacimiento es sin duda un filón de investigación para los arqueólogos que lo llevan estudiando durante más de dos décadas y que está revolucionando la comprensión del mundo neolítico euroasiático. Esperemos que todos los datos obtenidos durante estas investigaciones salgan a la luz con rapidez y que no caigan en saco roto.

            Artículo escrito por José Enrique Vera Rodríguez

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