sábado, 30 de diciembre de 2017

Los 22 camposantos onubenses que forman parte del Patrimonio Inmueble (BIC)



Tumba de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí (foto: juntadeandalucia.es)  

En relación con los anteriores posts, os traemos aquí una noticia que salió a principios del mes pasado. Nos muestra cómo el ser humano le da valor a ciertos momentos de la vida y en relación con todo el mundo que rodea las costumbres, etc. Os vamos a hablar de la muerte, pero no de la muerte tal y como la conocemos, sino de la inmortalidad a través de la muerte. Sin más dilación, dejamos la presentación para entrar a contaros desde nuestro punto de vista lo que nos ha transmitido esta noticia. 

¿Qué tiene Huelva que hace de ella un sitio único? La provincia de Huelva tiene una gran historia a sus espaldas a nivel histórico, arqueológico y artístico. En este post nos vamos a centrar en una de esas historias, una historia humana que nos vincula a nuestros difuntos y no por ello debemos estar apesadumbrados. Noviembre es el mes de celebración del Día de los Difuntos (1 de noviembre) y el Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre), por tanto los onubenses van a visitar a sus seres queridos a los cementerios, y es aquí donde empieza la historia que os queremos relatar.

Cada uno de estos cementerios tiene su propia historia, unos hablan sobre los trabajos forzosos de las minas, otros de poesía, algunos nos sorprenden con sus esplendorosas portadas, etc. También nos relatan acerca de las personas enterradas en dichos lugares, con diferentes confesiones: católica, protestante, etc. Nos hablan de la mezcla de culturas, de las colonias inglesas que quedaron asentadas en Huelva para la explotación de las minas principalmente; de un pasado que hoy día sigue vivo en la memoria de los onubenses y por ello debemos admirar dichos lugares para que en un futuro se sigan visitando y recordando a estas personas que en su tiempo no tuvieron por qué ser ilustres pero que, después de muertos, se han convertido en personas famosas, con historia propia, con leyendas, con un corazón que aún sigue latente bajo el mármol y la tierra.

Sin embargo, todo esto nos hace pensar en que no solo son patrimonio material, sino también intangible. Tiene una dualidad inseparable porque están vinculados con el ser humano en tanto a técnica constructiva, artística... como también en el simbolismo, creencias y la perdurabilidad en el tiempo a través de la memoria colectiva de los vivos. Por ello debemos tener siempre en cuenta que estos cementerios son algo más que meros recintos funerarios, debemos verlos como muestra de expresión de un pueblo, de un tiempo y de una cultura. Por todo lo dicho, es de entender que se le de el carácter de bien de interés cultural (BIC). 

Dado que son un gran número de recintos funerarios, dejaremos una lista de todos ellos y a continuación algunas fotos y links donde podréis encontrar más información sobre estos lugares. Si estáis interesados en alguno en concreto y queréis que hagamos un post exclusivo de dicho camposanto, no dudéis en comentar. 

Imagen del Cementerio de Moguer, situado junto a la Ermita de San Sebastián  (foto: IAPH (Isabel Dugo))

Cementerio de Cortegana (foto: IAPH (Isabel Dugo)) 
Cementerio protestante de Minas de Riotinto (foto: IAPH (Rafael Aguilera Carrasco))

  • 1) Cementerio protestante o escocés de Pueblo Nuevo en Tharsis
  • 2) Cementerio católico de Tharsis
  • 3) Cementerio Municipal de Aroche. 
  • 4) Cementerio de San Bartolomé de Beas. 
  • 5) Cementerio de Calañas
  • 6) Cementerio de Cartaya
  • 7) Iglesia Inacabada de Castaño del Robledo
  • 8) Cementerio Municipal de Cortegana
  • 9) Cementerio de la Santísima Trinidad de Escacena del Campo
  • 10) Cementerio del Santísimo Cristo de la Sangre de Gibraleón
  • 11) Cementerio de La Soledad de Huelva
  • 12) Cementerio Católico de Isla Cristina
  • 13) Cementerio de Lepe
  • 14) Cementerio de Minas de Riotinto. 
  • 15) Cementerio protestante de Bellavista en Minas de Riotinto.
  • 16) Cementerio Parroquial de Moguer
  • 17) Cementerio de Nerva.
  • 18) Cementerio de Puebla de Guzmán
  • 19) Cementerio Municipal de San Juan del Puerto
  • 20) Portada del Cementerio San José en Santa Olalla del Cala
  • 21) Cementerio de San Sebastián en Villanueva de las Cruces
  • 22) Cementerio de San Miguel en Zufre"
También podéis profundizar más en el tema con el libro de Consuelo Domínguez Domínguez (2013): “In Loving Memory”: Una mirada a nuestro pasado minero: Los cementerios británicos de Huelva. En este libro, la autora entra en temas diversos sobre la historia de estos cementerios y sus gentes.

Cristina Barragán García

jueves, 28 de diciembre de 2017

El espectacular yacimiento de Gobeklitepe por fin será introducido en la lista de Patrimonio Inmueble de la UNESCO



 Imagen de ancient-code.com


Göbeklitepe, cuyo nombre en turco es Colina Panzuda, es un yacimiento arqueológico sin igual. Por este motivo ha sido propuesto varias veces como Patrimonio material de la UNESCO. Sin embargo, no ha sido hasta este año cuando la propuesta ha cobrado mayor solidez y se han empezado a tomar medidas preventivas para que este descomunal y enriquecedor descubrimiento de la arqueología prehistórica sea preservado y visitado.

Göbeklitepe es un monte artificial o “tell” de unos 300x300 m  excavados, y de 1 kilómetro de extensión total. Se encuentra en una meseta aproximadamente a unos 800 m sobre el nivel del mar, al suroeste de Turquía, en el Kurdistán occidental. Concretamente, se encuentra a unos 15 kilómetros al norte de Sanliurfa (antigua Urfa) y cerca de la frontera con Siria. Está catalogado en el periodo Neolítico. (Schmidt, 2007).

Aunque por lo general nos parezca reciente este hallazgo, fue en 1963 cuando fue descubierto en un proyecto llamado “Prehistoric Research in Southeastern Anatolia” por la Universidad de Estambul en cooperación con la Universidad de Chicago. La primera mención que tenemos de Göbeklitepe fue en un artículo escrito por Peter Benedict llamado “Survey Work in Southeastern Anatolia”, pero apenas le da la importancia que merece y se enfoca en otros aspectos de diversos hallazgos en Anatolia.

No será hasta 1994 cuando Göbeklitepe comience a despertar curiosidades e inquietudes como objeto de estudio. Por esa fecha Klaus Schmidt, científico y arqueólogo de la Universidad de Heideberg, visitó y describió el yacimiento. Desde el primer momento en que vio los restos emergentes del hallazgo, supo de la importancia de su estudio. Por este motivo, comenzaron las labores de excavación a partir de 1995 bajo cooperación entre el Museo de Sanliurfa y el Instituto Alemán de Arqueología (DAI), (Schmidt, 2007). A partir de 2007 será Klaus Schmidt el director de las excavaciones por el DAI. Gracias al ojo crítico de Klaus, las excavaciones han estado vigentes desde 1995 de manera ininterrumpida. Estos estudios han hecho posible que sepamos más del yacimiento. La hipótesis con más peso es que Göbeklitepe fuese un centro de culto datado aproximadamente sobre unos 12,000 a.C. compuesto por 20 estructuras con forma circular o variados de unos 30 m de diámetro. Actualmente se encuentran expuestas 6 estructuras, pero gracias al georadar se ha podido averiguar que toda la colina está llena de estas estructuras tanto circulares, ovoidales como rectangulares. (Schmidt, 2007).  Lo más sorprendente es que cada templo se encuentra construido encima del antecesor o muy cerca del mismo, haciendo de este modo una auténtica montaña artificial. Los restos de las estructuras emergentes datan sobre el 12,000 a.C. pero no se descarta que haya estructuras mucho más antiguas, llegando a rozar los 15,000 a.C. (Köksal-Schmidt and Schmidt, 2010).

 Imagen de National Geographic

Por norma general, estas estructuras siguen un procedimiento constructivo similar. En el centro se encuentran dos monolitos en forma de T de unos 5 metros de alto. Alrededor del muro encontramos pilares similares, pero de menor tamaño, encastrado en las paredes. Estas paredes pueden llegar hasta los 2 m de altura y de gran espesor. (Watkins, 2006). El material constructivo son piedras de tamaño medio similares encastradas unas con otras. Los monolitos en forma de T son lo más llamativo de la estructura ya que están enteramente labradas de una sola pieza y con bajos, medios y altos relieves de animales, figuras antropomorfas y formas abstractas. Todo esto representa un código de símbolos, probablemente los más antiguos de la humanidad (Peters and Schmidt, 2004).

He aquí el problema que surge con este yacimiento, dado a que nuestra concepción clásica del Neolítico sobre sociedades cazadoras-recolectoras, las cuales eran nómadas o semi-nómadas, no nos permite pensar o imaginar que pudieran construir tal obra de ingeniería a tan “temprana” edad de la humanidad, ¿y si hemos estado equivocados todo este tiempo?

Por qué debe formar parte de la UNESCO

Según el concepto clásico del Neolítico, los humanos realizaron el proceso de sedentarización a través de la domesticación de plantas y animales salvajes creando la agricultura y la ganadería, dando lugar a las primeras sociedades asentadas que crearon ciudades en Mesopotamia entre el 10,000 y el 9,000 a.C. sin embargo, la cronología que nos data Göbeklitepe es de hace unos 12,000 a.C. y no se trata de un lugar de asentamiento (a no ser que en futuras excavaciones surjan datos suficientes para añadir un hábitat residencial) sino de un sitio cultual donde se veneraban a dioses que, muy probablemente, sean los primeros dioses que el ser humano representó a tal magnitud. Lo que más fascina a todo el colectivo científico es la tecnología, la simbología y la organización de estos grupos cazadores-recolectores para construir estos descomunales recintos cultuales, dado que para su construcción debería haber anteriormente una cultura, una transmisión de técnicas tales como: cómo tallar la piedra, cómo transportar los monolitos, cómo se organizaban, qué mundo abstracto y simbólico tenían, etc. Por este motivo, en el fondo, a muchos estudiosos de la prehistoria les aterra este yacimiento, porque rompe radicalmente con todo lo que dábamos por hecho.

Imagen de Cdeniz.com

En estas comunidades ya debería haber una división del trabajo y las artes por parte de las personas que formaban los “pequeños” grupos. Otra singularidad, es que el yacimiento está lejos de fuentes de aguas, alimento, etc. por lo que deberían de llevárselos mientras se construía y posteriormente se reunirían para “rezar” a sus dioses. Pero lo que más nos desconcierta es el hecho de que sobre el 8,000 a.C. toda esta obra de ingeniería fuera sepultada de manera intencionada con toneladas de tierra, huesos de animales traídos de todas partes, figurillas, etc. hasta colmatar y crear una colina que hoy día sigue teniendo connotaciones sagradas, lo cual dice mucho de la importancia del lugar (Müller-Neuhof, 2006).

Por todo lo dicho con anterioridad y basándonos en los criterios puestos por la UNESCO, este yacimiento debe formar parte de su lista por estos motivos: 

-          Las excavaciones de Göbeklitepe han demostrado que existía una sociedad con unas creencias compartidas, una simbología reconocida por todos los grupos cazadores-recolectores, que eran capaces de construir infraestructuras tan imponentes siendo dos veces más antiguas que Stonehenge o las pirámides de Egipto.

-          Dicha simbología y creencias se han visto comparadas en otros yacimientos posteriores del entorno. Dando lugar a pensar que Göbeklitepe fuera el templo cultural propulsor del culmen de las creencias neolíticas. (Müller-Neuhof, 2006).

-          Por ser el primer templo oficial de culto a los primeros dioses antropomorfos y no naturales, donde se representa la superioridad y el dominio de la naturaleza por parte del ser humano. 

-          Por ser el edificio cultual más antiguo del mundo hecho totalmente por la mano del ser humano y no ayudándose de cuevas, abrigos u otros fenómenos geológicos naturales.

-           Por representar a los ancestros como dioses a través de los monolitos en forma de T, los cuales son antropomorfos, pero sin cabeza, esto nos da una pista sobre los ritos funerarios de la prehistoria basados en desmembrar la cabeza del difunto y conservarla como reliquia familiar. 

-          Por ser un yacimiento que fue construido por personas que aún no habían inventado la rueda, la cerámica, el cultivo de cereal, etc. pero sin embargo tenían un complejo mundo simbólico, ritual y religioso, así como también unas técnicas para las artes y la construcción muchísimo más desarrolladas de lo que se pensaba.  

Cristina Barragán García
Bibliografía

Schmidt, K. (2007). Göbekli Tepe: santuarios de la Edad de Piedra en la Alta Mesopotamia. Boletín de Arqueología PUCP, (11), 263-288

Köksal-Schmidt, Ç., & Schmidt, K. (2010). The Göbekli Tepe “Totem Pole “. A First Discussion of an Autumn 2010 Discovery (PPN, Southeastern Turkey). Neo-Lithics: The Newsletter of Southwest Asian Neolithic Research., (1).

Peters, J., & Schmidt, K. (2004). Animals in the symbolic world of Pre-Pottery Neolithic Göbekli Tepe, south-eastern Turkey: a preliminary assessment. Anthropozoologica, 39(1), 179-218.

Müller-Neuhof, B. (2006). An EPPNB human sculpture from Tell Sheikh Hassan. Neo-Lithics: The Newsletter of Southwest Asian Neolithic Research., (2).

Watkins, T. (2006). Architecture and the symbolic construction of new worlds. Domesticating space, 15-24.
  
http://whc.unesco.org
https://iniciativadebate.org
http://www.expresionbinaria.com
http://diccionario.sensagent.com
http://www.hispanatolia.com



lunes, 25 de diciembre de 2017

Proposición de entrada de los restos de la ciudad romana de Amiternum en los monumentos protegidos como Patrimonio de la Humanidad

La ciudad de Amiternum se encuentra localizada en la zona apenínica de Centro-Italia, con orígenes sabinos, y fue integrada en territorio romano tras la conquista de la península, llegando a alcanzar la condición de municipio.

Actualmente, se conserva de la ciudad romana únicamente el teatro, el anfiteatro y la planta de una domus. Sin embargo, en sus orígenes era una ciudad presumiblemente grande debido al importante papel que jugaba como cruce de caminos en una zona montañosa, es decir, no estamos hablando solo de una zona de comunicación muy concurrida, sino que además contaba con unas condiciones geográficas relativamente desfavorables para los desplazamientos, por lo que los puntos de parada en la montaña son, sin duda, elementos importantes en las vías de comunicación (Heinzelmann, 2010).

En definitiva, Amiternum era un punto esencial para la comunicación de un territorio que, a lo largo de su historia, creció de manera exponencial. En consecuencia, necesitaba de vías y técnicas eficaces de desplazamiento.

 
Vista aérea del anfiteatro de Amiternum (imagen de Virtuquotidiane.it)

Consideraríamos importante abrir el debate sobre la inclusión de este monumento en la lista de Patrimonio de la Humanidad debido a que se acoge a los principales criterios establecidos por la UNESCO:

“A los efectos de la presente Convención se considerará "patrimonio cultural":

 - los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pintura monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia, 

- los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia, 

- los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico.”

(Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural de 1972, Artículo 1)

Con respecto a estas características establecidas por la UNESCO, consideramos que los restos de la ciudad romana de Amiternum los cumple de manera bastante rígida, en especial teniendo en cuenta su relación con el paisaje y las condiciones geográficas, y además tratándose de un punto de cruce de las principales vías de comunicación romanas en la península itálica. En consecuencia sería factible presentar este yacimiento arqueológico como un posible Patrimonio de la Humanidad.

Asimismo, con esta perspectiva, podemos añadir a los factores de consideración el hecho de que cuenta con un valor histórico importante, ya que estaríamos enfrentándonos a un sitio que sufrió un cambio cultural, fruto de la primera expansión romana, y cuya actividad continuó hasta bien entrada la Edad Media, con la fundación de un nuevo centro urbano en las proximidades.

Estamos hablando de un elemento clave en la historia de la región que, si bien hoy en día ya se considera representativo de la historia local, en un futuro no muy lejano puede llegar a ser fundamental como símbolo de identificación social, ya que estamos confrontando un sitio arqueológico que representa la mezcla de las dos culturas características de la zona en época antigua (la sabina y la romana), localizada además en un punto crucial para el desarrollo de actividades políticas y económicas, teniendo en cuenta su función de paso entre algunas de las vías de comunicación más importantes de la península, como ya hemos comentado con anterioridad, entre las que podemos destacar la via Caecilia y la via Salaria (Heinzelmann, 2010).

Debido a esto, la pérdida de este sitio arqueológico podría suponer un importante sesgo en el futuro tanto a nivel identificativo de la sociedad como a nivel de investigación, por lo que la conservación de los pocos restos que quedan sería crucial.

En definitiva, la importancia de proponer este lugar como Patrimonio de la Humanidad consistiría en ahondar en la valorización ya incipiente del lugar y permitir el desarrollo de medidas de protección más estrictas. Sin embargo, estamos hablando de un caso de una ciudad que ya no está habitada, lo cual permite una protección mucho más sencilla en tanto que no se encuentra en un núcleo urbano aún en uso que dificulte la protección por los posibles usos actuales de la zona (Operational Guidelines for the Implementation of the World Heritage Convention, 2008). Esto podría abrir el debate de un control más exhaustivo de las labores de investigación que se están llevando a cabo y de hacer visitables los posibles nuevos hallazgos, en cuyo caso podría incluso fomentar el sentimiento de identificación y valoración en la población. 

En caso de ser aceptada la propuesta, habría que acogerse a la convención de protección del patrimonio cultural y natural de la UNESCO de 1972, según la cual cada país debe instaurar unas medidas de protección y valorización del patrimonio adecuadas, como se recoge en el Artículo 5:

“Con objeto de garantizar una protección y una conservación eficaces y revalorizar lo más activamente posible el patrimonio cultural y natural situado en su territorio y en las condiciones adecuadas a cada país, cada uno de los Estados Partes en la presente Convención procurará dentro de lo posible: 

  a) adoptar una política general encaminada a atribuir al patrimonio cultural y natural una función en la vida colectiva y a integrar la protección de ese patrimonio en los programas de planificación general;  

  b) instituir en su territorio, si no existen, uno o varios servicios de protección, conservación y revalorización del patrimonio cultural y natural, dotados de un personal adecuado que disponga de medios que le permitan llevar a cabo las tareas que le incumban; 

  c) desarrollar los estudios y la investigación científica y técnica y perfeccionar los métodos de intervención que permitan a un Estado hacer frente a los peligros que amenacen a su patrimonio cultural y natural; 

  d) adoptar las medidas jurídicas, científicas, técnicas, administrativas y financieras adecuadas, para identificar, proteger, conservar, revalorizar y rehabilitar ese patrimonio; y  

  e) facilitar la creación o el desenvolvimiento de centros nacionales o regionales de formación en materia de protección, conservación y revalorización del patrimonio cultural y natural y estimular la investigación científica en este campo;”

(Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural de 1972, Artículo 5)

En este respecto, el yacimiento de Amiternum ya se encuentra en cierta medida protegido, e incluso visitable, sin embargo, es conveniente intensificar estas labores. La causa de esta necesidad no radica únicamente en todos los puntos que se han comentado en este escrito, sino también en que estamos hablando de una zona sísmica bastante activa que podría llegar a poner en peligro los restos de la ciudad, ya que se encuentra localizada sobre la falla entre la placa continental Euroasiática y la microplaca del Adrático.

Para finalizar, destacaría hacer un pequeño comentario, que si bien no sería un motivo en sí mismo para proponer este lugar como Patrimonio de la Humanidad, uniéndolo a todas las razones anteriores, sí que se podría tener en cuenta aunque sea en un  modo algo más secundario. Con relación a la actividad sísmica de la zona, todas las localidades vecinas fueron prácticamente destruidas en el año 2009 por un fuerte terremoto, tras el cual aún no se han recuperado. Declarando este lugar como Patrimonio de la Humanidad se podría, al mismo tiempo, ayudar a la recuperación económica de la región mediante el turismo, reiterando, no obstante, que esto sería siempre algo secundario e inherente a todos los puntos culturales que se han ido tratando. 

Camino Aneira Baines García
  
BIBLIOGRAFÍA:

Michael Heinzelmann, David Jordan, Cristina Murer. (2010). Amiternum and the upper Aterno valley a Sabine-Roman town and its territory. Journal of roman archaeology, 23, Nº 1, 55-83.


UNESCO. (1972).
Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural (Comprobado el 29/09/2017): http://whc.unesco.org/en/conventiontext/



UNESCO (2008). Operational Guidelines for the Implementation of the World Heritage Convention (Comprobado el 29/09/2017): http://whc.unesco.org/en/convention/