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domingo, 14 de enero de 2018

El mensaje que pudo cambiar el mundo: la carta Einstein-Szilàrd y la bomba atómica

Leo Szilàrd (izquierda; imagen de Wikimedia Commons bajo licencia de Dominio Público) y Albert Einstein (derecha; imagen de Wikimedia Commons bajo licencia de Dominio Público)
 
El Premio Nobel de la Paz del año 2017 ha sido concedido a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (puedes leer un poco sobre ellos aquí). Hoy en día, el peligro que conllevan este tipo de armas es bien conocido, debido en no pequeña parte a los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en 1945, que dejaron aproximadamente 210.000 muertos de forma directa y un número desconocido de personas fuertemente afectadas por secuelas derivadas de la radiación de fondo. El gran poder destructivo de estas dos bombas hizo que, hasta la fecha, Hiroshima y Nagasaki hayan pasado a la historia como el único caso en que las armas nucleares han sido empleadas directamente en un conflicto armado. Sin embargo, la “amenaza nuclear” colorearía gran parte de los años posteriores durante la Guerra Fría, y aún en la actualidad sigue influyendo fuertemente en la política internacional, de ahí la gran importancia de la iniciativa que ha recibido el Nobel. 

¿Cómo empezó todo?

En diciembre de 1938, dos científicos alemanes, Otto Hahn y Fritz Strassmann, descubren y publican la fisión nuclear del uranio; esto es, la posibilidad de fragmentar el núcleo de este metal pesado, dando lugar a elementos más ligeros y liberando una gran cantidad de energía en el proceso. Sólo un mes más tarde, los ya prestigiosos físicos Niels Bohr y Enrico Fermi llevarán esta información a la Quinta Conferencia de Físicos Teóricos celebrada en Washington, y en meses sucesivos, el propio Fermi y otros investigadores corroborarán que los experimentos alemanes están en lo cierto. Fermi trabajará en la Universidad de Columbia junto con el científico húngaro Leo Szilàrd, concluyendo que bajo ciertas condiciones sería posible llevar a cabo la reacción de fisión del uranio en cadena; esto es, conseguir que cada núcleo de uranio fragmentado, a su vez, emitiese partículas que fragmentasen otros núcleos. De esta forma, teorizaban, sería posible generar una gran cantidad de energía y calor de forma rápida, que podrían ser empleados tanto para abastecimiento eléctrico como para uso militar. 


El reactor de Stagg-Field en Columbia, el primer reactor nuclear de la historia capaz de llevar a cabo una reacción en cadena (1942). Imagen obtenida de Wikimedia Commons, bajo licencia de Dominio Público.

El 18 de marzo de 1939, Fermi dará una conferencia ante la Marina americana en la que advertirá de la necesidad de adelantar a los alemanes en el desarrollo de la nueva energía nuclear, pero sólo obtendrá como resultado una modesta suma de dinero para su investigación. Szilàrd, por su parte, expresará su preocupación sobre la posibilidad de que los alemanes lleven a cabo experimentos similares a los de Columbia. Esta preocupación le llevará a buscar una vía de comunicación directa con el presidente Roosevelt, que acabará siendo el economista y banquero judío Alexander Sachs, con acceso directo al presidente y quien le sugiere buscar una persona de prestigio internacional que firme una carta en que se expongan los motivos de Szilàrd. Ante esta sugerencia, Szilàrd decide contactar a Einstein, por aquel entonces residente en EEUU, y del que había sido colaborador durante los años 20. Éste accede a firmar la carta que Szilàrd le envía, y que será redactada al dictado por una joven colaboradora de la universidad, Janet Coatesworth; años más tarde, ésta recordará cómo, al escuchar hablar de “bombas de extrema potencia” y ordenársele además firmar la carta como “Albert Einstein”, llegó internamente a la conclusión de que su empleador estaba mal de la cabeza.

Por aquel entonces, se estimaba que eran necesarias varias toneladas de material radioactivo para fabricar una bomba. Por ello, un fragmento de la carta advertía de que “Este nuevo fenómeno llevaría a la construcción de bombas, y es posible – aunque mucho menos seguro – que permita construir bombas extremadamente potentes de un tipo aún desconocido. Una única bomba de este tipo, transportada por barco y hecha detonar en un puerto, podría arrasar el puerto entero y parte del territorio colindante. Dichas bombas serían, muy posiblemente, demasiado pesadas para ser enviadas por aire”. Solo siete meses tras la redacción de estas líneas, investigadores ingleses reducirán la masa crítica teórica necesaria para la reacción en cadena a solo diez kilos. El germen de la bomba atómica aerotransportada estaba ya plantado.

  La carta Einstein-Szilàrd (imagen obtenida de Wikimedia Commons bajo licencia de Dominio Público)

El 15 de agosto de 1939, la carta, ya firmada por Einstein, llega a manos de Sachs. Éste pide una audiencia con el presidente; sin embargo, el 1 de septiembre, Alemania inicia la invasión de Polonia, desencadenando la Segunda Guerra Mundial. Ante el panorama político, Sachs decide retrasar su audiencia con Roosevelt, que finalmente tendrá lugar el 11 de octubre de 1939. 

Durante su encuentro, Sachs lee al presidente la carta de Einstein, junto con una nota del propio Szilàrd y un documento de elaboración propia. Roosevelt, sin embargo, no muestra ningún interés, al considerar que la intervención gubernamental es todavía prematura. Sin embargo, antes de marcharse, el banquero consigue arrancar a regañadientes al presidente la promesa de un desayuno juntos al día siguiente. Este último encuentro será narrado, años más tarde, por el escritor austriaco Robert Jungk en su libro “Más brillante que mil soles”. Según Jungk, durante el desayuno, el presidente pidió explicaciones a Sachs, quien le respondió:

“Únicamente quiero contarle una historia. Durante las Guerras Napoleónicas, un joven inventor americano se presentó ante el Emperador de Francia y le ofreció la posibilidad de construír una flota de barcos de vapor, con la cual, pese a las inclemencias del tiempo, los franceses podrían atracar en Inglaterra. ¿Barcos sin velas? Esto le pareció al gran corso [Napoleón Bonaparte] tan imposible que despidió a Fulton [Robert Fulton, inventor del barco de vapor] sin más miramientos. En la opinión del historiador inglés Lord Acton, ésta es la historia de cómo Inglaterra fue salvada por la estrechez de miras de un adversario. Si Napoleón hubiera mostrado más imaginación y humildad en aquel momento, la historia del siglo XIX hubiera tomado un curso muy distinto”

La historia de Sachs terminó por convencer a Roosevelt, quien le respondería con una famosa frase: “Alex, lo que pretendes es que los alemanes no nos hagan volar por los aires”. El presidente respondió finalmente a Einstein agradeciéndole su carta, y autorizaría en meses posteriores la creación del “Comité Sobre el Uranio” para la investigación de la nueva energía, aunque el objetivo de éste no era aún la creación de armas nucleares. Conforme la guerra fue avanzando, este comité quedó en manos del Ministerio de Defensa y acabó dando lugar, en 1942, al Proyecto Manhattan. Éste era un proyecto de investigación ultrasecreto, a escala nacional y en colaboración con científicos ingleses, cuyo objetivo final era la obtención de la bomba atómica, que se materializó finalmente en las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Es interesante notar que, pese a la presencia de gran número de científicos de primera fila entre los reclutados primero para el Comité y luego para el Proyecto Manhattan, Einstein mismo fue vetado por el ejército, debido a sus “tendencias pacifistas”; él mismo consideraba la guerra “una enfermedad, contra la que él llamaba a la resistencia”. La posición de Szilàrd era muy similar; aunque él sí trabajó en investigaciones relacionadas con el Proyecto Manhattan, esperaba que la mera posesión de dichas armas sería disuasión suficiente para el resto de estados, y se opuso frontalmente a su empleo contra civiles, prediciendo además que su utilización desencadenaría la carrera armamentística entre EEUU y la URSS.

Tras los bombardeos, Einstein lamentaría profundamente haber firmado la carta. Un año antes de morir, en 1965, confesaría a su amigo Linus Pauling, “Cometí un gran error en mi vida – cuando firmé la carta al presidente Roosevelt recomendándole construir la bomba atómica; pero había una justificación – el miedo a que los alemanes pudieran conseguirla… ”
 
Para seguir leyendo: wikipedia.org (en inglés: Einstein-Szilàrd letter, Leo Szilàrd y otros artículos relacionados)

miércoles, 14 de junio de 2017

Sewing circles: los círculos de costura en los que no se cosía

Mae West con Tallulah Bankhead,
se rumoreaba que eran amantes
Sewing circle en inglés quiere decir "círculos de costura" y eran, desde la edad media, como una especie de clubs en los que las mujeres se reunían para realizar labores de costura y pasar el tiempo. Sin embargo, durante los años 20 y 30 del siglo pasado y hasta 1950, el término adquirió un nuevo significado. 

La moda la empezó Alla Nazimova, la novia de Natasha Rambova (si os suena, es la mujer de Rudolph Valentino, la mencionamos en la entrada de los Lavender Marriages), pero se hizo popular a raíz de las fiestas de Marlene Dietrich y Tallulah Bankhead. Desde ese momento, los sewing circles eran los clubs y los puntos de reunión en los que quedaban mujeres lesbianas y bisexuales que aún no habían salido del armario, o que tenían curiosidad. Las reuniones se daban en las casas de unas y otras, sobre todo en la casa de Dolores del Río, que estaba casada con el director artístico de la Metro Goldwyn Meyer. 


Joan Crawford y Barbara Stanwyck, grandes amigas
aunque los círculos cercanos decían que eran algo más
Al parecer estos encuentros tenían bastante éxito, ya que las estrellas de Hollywood se entendían las unas a las otras: eran parte de una sociedad y de un negocio que sólo las quería como objetos sexuales, se veían atrapadas en matrimonios de tapadera y le tenían pánico al ser descubiertas. Entre las estrellas que se sabe que estuvieron relacionadas con estos círculos están Marlene Dietrich, Greta Garbo y Tallulah Bankhead. 

Como dato, Greta Garbo era muy reservada con la prensa y a penas concedía entrevistas. Aunque las revistas decían que era para que la rodeara el halo de misterio que la hacía tan famosa, en el 2.000, una serie de cartas donadas por Mercedes de Acosta dejan caer que lo mismo, la amistad que las dos mujeres tenían era algo más que amistad. Esto explicaría porque ninguna de las dos tuvo hijos (algo raro para la época) y por qué ninguna de las dos permaneció demasiado tiempo casada (Greta nunca llegó a casarse, Mercedes solo lo hizo de joven y obligada). 

En cualquier caso, los descendientes de estas actrices aún siguen queriendo proteger su legado, por lo que las relaciones entre estas mujeres se suelen desmentir, tachar de meros rumores o etiquetar como simples amistades. A día de hoy, sólo son rumores que suenan muy fuerte. 



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lunes, 12 de junio de 2017

Lavender Marriages para proteger el estrellato

Rudolph Valentino con Natacha Rambova
La homosexualidad y la bisexualidad no siempre han estado tan aceptadas como en la actualidad. Si ya el mundo del teatro te hacía tener una vida de cara al público, el del cine y el auge de los paparazzi directamente te extirpaba toda vida privada que quisieras tener. 

La solución eran los lavender marriages. Actores y actrices homosexuales de Hollywood (y de otros lugares, pero Hollywood es sin duda el más conocido) tenían miedo a salir (o a que los tabloides les sacaran) del armario por la repercusión que podía tener en sus fans y en sus carreras. Así pues, se casaban en matrimonios heterosexuales para quitarse de las malas lenguas. 

Sin embargo, los periódicos de antes de la Segunda Guerra Mundial se dieron cuenta de la estrategia y crearon el término lavender marriages, los matrimonios lavanda, para referirse a los matrimonios de las celebrities que se creía que eran gays. La razón de que se llamen lavender y no de otro color es que, en los países anglosajones el color lavanda y la flor de la lavanda estaban asociados, desde el XVIII-XIX con la homosexualidad. 

Jimmy Shields (izq), Joan Crawford (centro) y
William Haines (dch) en una fiesta de disfraces en 1937
Por otra parte, durante los años 20 del XX, algunos contratos de Hollywood incluían clausulas de moralidad que obligaban a los actores, que en la mayoría de los casos estaban a merced de los estudios de cine, a casarse o tener una relación heterosexual para salvar su reputación. Y si se negaban, tenían el ejemplo de William Haines, un actor de los años 30 que perdió la fama y cualquier posibilidad de trabajo en la gran pantalla porque se negó a ocultar sus sentimientos por su novio de toda la vida, Jimmie Shields. La historia de estos dos jóvenes no tiene un final triste, ya que cuando a Haines lo echaron de los estudios, se convirtió en el diseñador de interiores favorito de las actrices de Hollywood y montó una empresa con su pareja. 

Entre los matrimonios más conocidos están el de Rudolph Valentino, un actor gay, con una diseñadora de decorados lesbiana, Natacha Rambova. Puesto que la bisexualidad, y más en mujeres, estaba mal vista, algunas actrices como  Joan Crawford, Marlene Dietrich o Tallullah Bankhead tuvieron que casarse para proteger sus carreras. 

viernes, 9 de junio de 2017

Los disturbios de Stonewall Inn


Stonewall Inn en 1969
Los disturbios de Stonewall fueron una serie de manifestaciones en protesta contra una redada que hubo en el Stonewall Inn, un pub orientado al público LGTB. El Stonewall Inn era uno de los pocos establecimientos que aceptaba al público abiertamente gay entre 1950 y 1960.

 El sábado 28 de junio de 1969 a la una y veinte de la madrugada irrumpen cuatro policías en el local, en el que había 200 personas. Los que se dieron cuenta de lo que pasaba huyeron, los que no, se quedaron. El procedimiento a seguir era sencillo: poner a los asistentes en fila, comprobar la documentación y que aquellos vestidos de mujer tenían genitales de mujer. En caso contrario, serían detenidos. 
Asistentes la noche del 28  de Junio

Sin embargo, todos aquellos vestidos de mujer se negaron a ser revisados y a dar su documentación. El resto de asistentes siguió el movimiento y se negó a dar sus identificaciones. La policía comenzó a arrestar a los presentes y a separar a los transexuales del grupo. Los que no fueron arrestados fueron dejados en libertad, aunque no se alejaron del lugar, como solía pasar. En pocos minutos había el doble de gente en el lugar. 

En vez de dejarse amedrentar, tanto los arrestados como los allí presentes comenzaron a cantar "We Shall Overcome" y a gritar "Gay Power!". Algunas de las mujeres trans que estaban siendo arrestadas empezaron a forcejear con los policías y a negarse a subir a los coches de policía. 

Después de la revuelta comenzaron manifestaciones improvisados, cánticos y persecuciones policiales por las calles. Cuando la noche acabó, los que habían estado presentes y aún quedaban en libertad se reunieron en el Christopher Park para hablar de lo sucedido. 

La llama de la revolución por los derechos de los LGTB+ ya se había prendido y, un año después, el 28 de Junio de 1970 se hizo una reunión en Christopher Street y lo que sería la primera marcha del Orgullo Gay, que fue desde el parque hasta el Central Park.

jueves, 6 de abril de 2017

"Hamilton: An American Musical" o la historia que rapea

Póster de la producción original de Broadway que se estrenó en 2015
No es la primera vez que la historia ha llegado a los escenarios o ha inspirado una historia. Desde tiempos griegos y romanos la historia ha hablado en prosa, en verso, se ha cantado y se ha bailado. Pero nunca se había rapeado. Hasta ahora.

Lin-Manuel Miranda, la mente creadora detrás de este invento, pensó que la historia de Alexander Hamilton y de toda la creación de los Estados Unidos podía subirse a un escenario. Pensó que si lo hacía como un musical y que si, más que cantarse se rapeaba, este fragmento de historia llegaría a más gente y, sobre todo, a un público más joven. 

 Así ha sido, no solo han hecho famoso a uno de los padres fundadores de los EE. UU. que menos atención recibía, sino que ha hecho que cientos de miles de estudiantes de Primaria y Secundaria se interesen por parte de la historia de su país. 

Lin-Manuel como Hamilton durante "Yorktown",
 una de las canciones del musical
Además, el musical buscaba la representación de todos aquellos que se agrupan bajo el gentilicio de «estadounidense». Por ello, para representar que Estados Unidos fue construido por una gran mayoría de inmigrantes los actores del elenco son todos (menos el Rey Jorge III, por motivos evidentes) de color. Así, George Washington es negro, Alexander Hamilton latino y Eliza Schuyler-Hamilton, su mujer, tiene ascendencia china. En palabras de Miranda, es importante representar la diversidad de los Estados Unidos y más en un momento como por el que se está pasando. 

Me parece una manera muy curiosa de contar la historia y, sobre todo, de contársela y transmitírsela a un público. La mayoría de veces, es en el momento de acercar la historia a un público donde falla todo el proceso. Sería curioso saber qué momentos de la historia se pueden contar usando este método. 

lunes, 27 de marzo de 2017

Harriett Beecher Stowe: el papel de la mujer y la literatura en la historia

Hoy os traemos la historia de una de las más populares escritoras estadounidenses del s. XIX: Harriett Beecher Stowe (Harriett Elisabeth Beecher antes de su matrimonio con Calvin Stowe), quien, entre otras obras, publicó un clásico de la literatura, La Cabaña del Tío Tom , en 1851. Esta  novela, en el fondo, era una crítica al sistema esclavista de los estados del Sur, escrita en un contexto de crecientes tensiones políticas y sociales entre esclavistas y abolicionistas, y que cosechó un gran éxito en ventas. Acabará influyendo  notablemente en la opinión de la sociedad de la época, hasta el punto de que la tradición le atribuye indistintamente  el origen o la victoria del Norte unionista y abolicionista sobre los estados del Sur en la Guerra de Secesión Estadounidense (1861-1865). Esta tradición es personificada en la figura del presidente Abraham Lincoln quien, al encontrarse con ella en 1862, la saludó diciendo "¡así que usted es la mujercita que escribió el libro que ha provocado esta gran guerra!".

La obra de esta "mujercita" (llamada así ya que apenas superaba el metro y medio de estatura) es un buen ejemplo de cómo la literatura (y la producción cultural en general) puede influir en el rumbo de la historia, haciendo entrar en juego ideas que se extienden por una sociedad determinada y que terminan provocando o acentuando cambios políticos y sociales. Por otra parte, su biografía es otro claro ejemplo del papel protagonista que, a pesar de quedar relegadas en muchas esferas, han representado las mujeres a lo largo de la historia
Retrato de H.B.Stowe en 1853 (Francis Holl)
Harriett Elisabeth Beecher nació en 1811 en Connecticut, Estados Unidos, en el seno de una familia acomodada, culta y profundamente cristiana. En un principio, se dedicó a la enseñanza, pero también a escribir artículos para periódicos, y no dejó de hacerlo tras casarse. Concienciada con la lucha contra el sistema esclavista, el cual lo veía como contradictorio con los principios de igualdad y libertad, así como con la fe cristiana. 

Tras la instauración de la Ley de Esclavos Fugitivos en 1850, que obligaba a todo ciudadano estadounidense a devolver los esclavos fugados al Norte no esclavista a sus dueños en los estados del Sur, indignada, decidió escribir lo que sería La Cabaña del Tío Tom, un relato del sufrimiento de los esclavos, víctimas de sus amos y la ley, y que vería la luz solo un año después, en 1851, cosechando un éxito de ventas sin precedentes en aquel momento, además de duras críticas, tanto desde los estados del Sur como desde sectores abolicionistas que veían en el tratamiento de los personajes una suma de estereotipos raciales. 

De cualquier forma, la obra de Harriett B. Stowe es digna de admirar por lo que significa para la lucha contra la esclavitud, y sobre todo, como hemos visto,  para el papel de las mujeres como protagonistas de la historia. 



martes, 28 de febrero de 2017

Denmark Vesey, esclavo revolucionario

Denmark Vesey nació sobre 1767, aunque se desconoce el lugar, y murió ahorcado el 2 de julio de 1822 tras haber sido acusado de planear una rebelión de esclavos contra sus dueños y otras personas de piel blanca en Charleston, Carolina del Sur.

Este esclavo era un respetado carpintero y ministro que en su adolescencia fue vendido a la esclavitud de la isla de Santo Tomás de las Indias Occidentales. Durante años fue el sirviente de la casa de Joseph Vesey, asentado en Charleston en 1783. Denmark Vesey ganó 1.500$ en 1800, usando este dinero para comprar su libertad y montó una carpintería. También cofundó una iglesia independiente metodista negra en 1816 en Charleston, la cual fue cerrada años más tarde por las autoridades.

En 1822, Vesey fue acusado de ser el líder de una trama secreta contra las personas de piel blanca, trama que supuestamente involucraba a 9.000 esclavos y más de dos años de preparación. El presunto plan era que las personas negras asesinaran a todas las personas blancas que pudieran, y después huyeran hasta África o Haiti. Con los rumores de este plan, las autoridades de Charleston acusaron a 131 personas de conspiración, condenaron a 67 personas y ejecutaron a unos 35, entre las que estaban Denmark Vesey.

Aunque la historia ha pasado por alto a este personaje, varios historiadores exponen que esa rebelión no fue planeada y que, tanto Vesey como el resto de víctimas sufrieron ese terrible destino por falsos rumores expandidos por varios dueños de esclavos.

sábado, 25 de febrero de 2017

Bessie Coleman, la primera piloto de color

Bessie cuando entró en la academia
Hoy os vengo a hablar de Bessie Coleman, la primera piloto de aviación negra. Bessie creció Atlanta, Texas (Estados Unidos) aunque de pequeña se mudó a Chicago. Coleman se empezó a interesar por la aviación cuando sus hermanos regresaron de la Primera Guerra Mundial. 

A Bessie le costó mucho encontrar a alguien en Chicago que le quisiera enseñar a una chica de color cómo se pilotaba un avión, así que decidió hacer las maletas y se mudó a París. Allí, entró en una escuela de aviación y el 15 de junio de 1921 ya era la primera piloto negra con licencia. 
Sello conmemorativo de 1995

Coleman volvió a los Estados Unidos, donde comenzó una carrera arrasadora, apareciendo en shows de aviación (muy famosos en aquel momento) por todo el país. 

Sin embargo, su vida que demasiado corta y Bessie murió en 1926 mientras estaba probando un nuevo prototipo de avión. El copiloto perdió el control de la aeronave y Bessie salió disparada de la cabina durante la caída. 

En 1995 el Servicio de Correos de los Estados Unidos sacó un sello conmemorando la vida de Coleman.

Bessie Coleman con su aeroplano ca. 1925

jueves, 23 de febrero de 2017

Crispus Attucks, el mártir de la Revolución

Retrato idealizado de Attucks del XIX
Hoy os vengo a contar la historia de Crispus Attucks, personaje que es recordado por ser el primer americano que murió durante la Revolución de los Estados Unidos contra Gran Bretaña. Actualmente se le considera uno de los mártires de la Revolución. 

No se reconocen los detalles de su infancia y juventud, aunque se sabe que nació cerca del 1723. Se cree que pudo ser un esclavo escapado y hay indicios de que pudo haber trabajado cazando ballenas. Pero el momento en el que pone a nuestro protagonista en la Historia es durante la Ocupación de Boston por los británicos en 1768, como parte de una táctica para controlar las revueltas coloniales. Dos años más tarde, después de un pequeño altercado, el malestar se hizo generalizado y la gente comenzó a salir de sus hogares y a reunirse. 

Attucks con un grupo de hombres armados se acercó a los alrededores del edificio de gobierno y le lanzaron a un soldado un trozo de madera. Algunos de los presentes dijeron que había sido Attucks, aunque no hay certeza.  Atuccks y otros cuatro norteamericanos fueron ajusticiados por el levantamiento  el 5 de marzo de 1770.

Grabado de la Masacre de Boston de Paul Revere coloreado
Se juzgó a los soldados que aludieron al privilegium clericale, es decir, que no podían ser juzgados por un juicio civil, solo por uno militar. John Adams, el que sería en 1801 el 2º Presidente de los Estados Unidos, se encargó de la defensa de los soldados con gran éxito y solo dos de ellos fueron declarados culpables.  

Sin embargo, Samuel Adams le otorgó al suceso el nombre de Masacre de Boston y los cuadros de John Singleton Copley y las litografías de Paul Revere hicieron que el acontecimiento no quedara olvidado y que los asesinados fueran enterrados como héroes. 

martes, 21 de febrero de 2017

Emmett Till, otra víctima del racismo

Hoy os vengo a hablar de una de las historias más tristes de los Estados Unidos, no sólo por el asesinato de un pobre adolescente, sino por todo lo que lleva detrás.
Emmett Till ca. 1950

Emmett Till nació en el verano de 1941 en Chicago, Illinois, Estados Unidos. Cuando contaba con 14 años, se supone que algo (aún no se sabe exactamente el qué) que hizo ofendió a Carolyn Bryant, una chica blanca de 21 años que trabaja en un supermercado cercano. La mayoría de las versiones dicen que le silbó.  Esta increíble ofensa hizo que el marido de Carolyn, Roy Bryant, y su medio hermano, J. W. Milam, secuestraran al pobre muchacho, le dieran una paliza y, finalmente, lo mataran. Posteriormente tiraron su cuerpo al río. 

Carolyn en el juicio
Lo que hizo que este caso fueran tan sonado y que Till fuera conocido como "el niño que murió por silbar", fue que la familia decidió que en el funeral el féretro no llevara la tapa, para que se viera la cara desfigurada del muchacho por el ataque. Durante el caso, que contaba con un jurado enteramente blanco, Carolyn dijo que Till le había hecho unos comentarios muy obscenos que la "habían asustado de muerte". Los dos asesinos quedaron completamente libres y sin cargos y, más tarde confesaron el crimen en una entrevista. 
Roy Bryant, Carolyn, la señora Milam y J. W. Milam riéndose a la salida del juicio

Aunque el caso fue reabierto en múltiples ocasiones, la última en 2007, nunca se llegó a culpar a sus asesinos. La madre del muchacho, Mamie Till-Mobley, murió en 2003 aún con esperanzas de que se hiciera justicia por su hijo. En 2017, el autor Timothy Tyson declaró en su libro que, tras hablar con Carolyn Bryant, ella le confesó que había mentido sobre los comentarios obscenos que le había dicho Emmet y que no eran para nada ciertos.


En cualquier caso, la muerte de Till no fue en balde. Al contrario, su muerte sirvió para dar fuelle al movimiento por los derechos de las personas de color que tuvo lugar en los Estados Unidos durante los 60 y 70 y aún hoy es uno de los mártires del movimiento.

domingo, 19 de febrero de 2017

Harriet Tubman, la señora Libertad

Harriet Tubman ca. 1850
Harriet Tubman es uno de esos personajes que, inexplicablemente, la Historia parece haber olvidado. Nuestra protagonista nació cerca de los años 20 del siglo XIX, en una plantación.

Desde pequeña tuvo que cuidar de sus hermanos, lo que hizo que a la edad de 6 años empezara a trabajar como niñera. La infancia de Tubman no fue fácil, sus patrones le daban palizas o la azotaban con el látigo al más mínimo motivo. Siendo muy joven, Harriet ya estaba marcada de por vida.

Un día, cuando no era más que una adolescente, la mandaron a por suministros a una tienda. En ella, el dueño le pidió que lo ayudara a capturar a su esclavo, que acababa de escapar. El dueño de la tienda se cabreó y fue a lanzarle una pesa a su esclavo, para evitar que siguiera huyendo, aunque por accidente le dio a Harriet. A raíz del golpe, Harriet empezó a sufrir mareos y ataques de epilepsia que la hicieron "inútil" para el trabajo en la plantaciones, así que fue malvendida de un amo a otro.

Tras una boda, un cambio de nombre y muchos más episodios de enfermedades, Tubman, ahora casada, escapa junto con sus hermanos el 17 de septiembre de 1849. Poco antes de su escapada, Tubman ya había sido vendida a un nuevo amo, por lo que sus antiguos propietarios tardaron en darse cuenta. Por el camino, los hermanos de Harriet se lo pensaron mejor y decidieron volver, obligándola a ella también.
Harriet Tubman en 1910
En su segundo intento de escapada, Harriet usó lo que se conoce como "El Ferrocarril Subterráneo", una red de túneles hecha por negros libres, abolicionistas y activistas, para ayudar a los esclavos a escapar desde el sur de los EE. UU. hacia el norte. Tubman se negó a hablar de la ruta exacta que había usado hasta su vejez, de manera que otros esclavos pudieran seguir usándola.

Desde que Tubman se hizo libre, no paró en ayudar al resto. Cuando el Norte de EE. UU. se hizo cada vez más peligroso para los esclavos huidos, Tubman empezó a moverse junto con un grupo para llegar a Canadá. Durante once años, Tubman no dejó de ir una y otra vez hacia el Eastern Shore de Maryland (lugar de encuentro de esclavos fugados) para rescatar a todos los que podía. Tubman presumiría, más tarde diciendo que "durante todos mis años como guía del Ferrocarril Subterráneo nunca perdí a ningún pasajero, algo que no todo el mundo puede decir".

Su último viaje fue en 1860 pero, justo al año siguiente empezó la Guerra Civil, por lo que Harriet vio la posibilidad de que la esclavitud quedara totalmente abolida si ganaba el norte. Harriet se unió a la causa y colaboró en todo lo posible con ellos, aunque no fue hasta 1899 cuando se le reconocieron sus servicios con una paga militar. Durante sus últimos años colaboró con las sufragistas, pidiendo el voto tanto de las mujeres blancas como el de las negras (había muchas sufragistas blancas que eran contrarias a esta idea).

Aunque Harriet murió en 1913, su legado no se ha olvidado. Una de las últimas muestras de esto se dio en 2016, cuando el Departamento del Tesoro decidió que fuera su rostro el que saliese en los billetes de $20, sustituyendo al del 7º Presidente de los EE. UU. Andrew Jackson.
Recreación del posible billete de $20

viernes, 17 de febrero de 2017

Garrett Augustus Morgan: el inventor que ha salvado miles de vidas

Con motivo de la celebración del Black History Month aprovecho para presentaros la historia de un hombre que, quizá, no es de los primeros que se nos viene a la mente cuando pensamos en personajes afroamericanos destacados, pero por cuyo legado, muy presente en nuestra vida cotidiana, sí que debería serlo. Y esto es debido, principalmente,  por ser inventor de nuestros actuales semáforos y máscaras de gas.


Nacido en 1877 en Claysville, Kentucky, era el  séptimo de once hermanos, en el seno de una familia humilde, fruto de la unión de dos esclavos libertos. Además de su ascendencia afroamericana, también tenía antepasados nativo-americanos por parte de madre, y descendía del general confederado John H. Morgan por línea paterna.

Los escasos recursos de la familia hicieron que Garrett  A. Morgan tuviera que dejar pronto los estudios (sexto grado) para dedicarse a trabajar. Después de un tiempo empleado en el rancho de sus padres, se mudó siendo un adolescente a Cincinnati, trabajando como encargado de mantenimiento para un terrateniente. Este empleo le dio la holgura económica suficiente como para pagar un tutor y continuar sus estudios.

En 1895 se mudó a Cleveland, donde trabajó reparando máquinas de coser para una empresa textil. Esta experiencia fue el acicate para que el joven Garrett se decidiera a dedicarse a conocer cómo funcionaba la maquinaria,  y sus aplicaciones en la vida cotidiana. De esta época datan sus primeras creaciones, que consistían en revisiones y mejoras de la máquina de coser. En estos días, además, se fue haciendo de una cierta reputación gracias a su habilidad con las máquinas.

En 1907, Morgan, quien ya tenía casi una década de experiencia con las máquinas de coser, se decidió a abrir su propia tienda de reparaciones de máquinas de coser y zapatos, siendo este el primero de varios negocios que emprendió.

Hacia 1910, su interés en reparar las invenciones de otros decayó, y empezó a interesarse en desarrollar sus propios inventos. Pensando en evitar el riesgo de inhalaciones mortales ideó una primera versión de la máscara de gas o capucha de seguridad, que se patentó en 1912.  Más tarde sería comprada por el ejército norteamericano, cuyas tropas la usarían en la I Guerra Mundial. Además de en el ámbito militar, su prototipo es ampliamente usado por equipos de rescate y trabajadores del sector químico. Una nueva versión de esta máscara de gas se hace muy popular en los Estados Unidos cuando, en 1916, Garrett A. Morgan, junto a su hermano y varios hombres más, la utilizan para rescatar a unos trabajadores atrapados en la explosión de un túnel bajo el lago Erie, en Cleveland.

En 1913, Morgan había incorporado los productos para el cabello en su lista de invenciones cuando, sin esperarlo, encontró un compuesto químico capaz de alisar el pelo. Acabó creando la G. A. Morgan Hair Refining Company, una empresa dedicada a la venta de productos de cuidado capilar, tintes, y un peine alisador que el propio Morgan diseñó.

Bocetos de la patente de Morgan
Pero el legado de G. A. Morgan no acaba aquí. Viandantes, carros de animales, ciclistas y los primeros automóviles en circulación compartían la calzada de las ciudades estadounidenses de principios del s. XX, sin apenas regulación. Los accidentes eran frecuentes y en número creciente. Así pues, no era extraño que se lanzaran diversas iniciativas viales dispuestas a evitar este caos, como la inclusión de policías dirigiendo el tráfico o rudimentarias señalizaciones de acción manual, con dos órdenes: "cruzar" y "parar". Tras ser testigo de un grave accidente, Morgan decidió trabajar en el otro de sus dos inventos más célebres: el semáforo mecanizado de tres señales, patentado en 1922, y del que descienden nuestros semáforos actuales. El invento fue todo un éxito, y acabó vendiendo los derechos de la patente a  General Electric por 40.000 dólares.

Con el tiempo, sufrió de glaucoma, y hacia 1943 estaba prácticamente ciego. Aún así, no dejó de idear inventos: uno de sus últimos fue el cigarrillo que se apagaba solo, debido a que contenía un pequeño plástico lleno de agua justo encima del filtro.

Finalmente, A. G. Morgan muere en 1963, poco después de recibir una condecoración del gobierno norteamericano por su contribución a la seguridad del tráfico. Además, por su otro célebre invento, la máscara de gas, le fue concedida la medalla de oro por la International Association of Fire Chiefs ("Asociación Internacional de Jefes de Bomberos").

Tras leer su biografía, podemos concluir que Garrett Augustus Morgan fue un ejemplo de la ética capitalista, del famoso "hombre hecho a sí mismo", que parte de una situación muy humilde, sin recursos, y en una situación de desventaja debido a los prejuicios raciales del tiempo que le tocó vivir, pero que, a pesar de todos estos obstáculos, consigue prosperar por su propio trabajo. Un trabajo gracias al cual se han salvado muchas vidas, y ha contribuido a mejorar otras tantas, ya que también colaboró a mejorar la economía y los derechos de la comunidad afroamericana con la fundación en 1908 de la Cleveland Association of Coloured Men.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Rubin "Huracán" Carter: el hombre que pudo ser campeón del mundo

"Esta es la historia del Huracán / el hombre al que las autoridades culparon / de algo que nunca hizo. /   Lo dejaron en una celda pero una vez pudo haber sido / el campeón del mundo" 

Así reza una de las canciones más populares del recientemente nombrado Premio Nobel de Literatura, el cantautor Bob Dylan. Hurricane es una canción protesta dedicada al tristemente célebre boxeador estadounidense Rubin "Hurricane" Carter (1937-2014), cuya prometedora carrera en el mundo del boxeo en los años 60 fue truncada por una acusación y posterior condena a cadena perpetua, en lo que sería un proceso repleto de extorsiones, corrupción, mentiras y racismo.Carter es, como veremos, una figura compleja, con sus luces y sombras, pero cuya historia es un testimonio evidente del contexto de tensión racial en la sociedad norteamericana en la década de los 60. Una tensión  que hoy día, a tenor de los recientes altercados, sigue sintiéndose muy presente. 

Nacido en la localidad de Paterson, Nueva Jersey, su infancia no fue fácil. Cuando era niño, fue imputado por asalto a mano armada y enviado al reformatorio: Carter alegó que atacó con su navaja a un pedófilo que intentaba abusar de uno de sus amigos. En 1954, escapó del reformatorio y se alistó en el ejército, y dos años después se dio de baja, regresando a Paterson. En aquellos años, su sueño era convertirse en boxeador profesional sin embargo, un mes después de su vuelta, fue detenido por la fuga del reformatorio y condenado a 9 meses de prisión, de los que cumplió 5. Más tarde, cometió varios asaltos, por los que fue encarcelado hasta 1961. 

Rubin se esforzó para llegar a ser boxeador profesional, y consiguió cierto reconocimiento, pero no pudo librarse del racismo de la sociedad. Aunque no pudo coronarse como campeón del mundo, estuvo a punto de hacerlo, con un gran registro de victorias, y tuvo algunas peleas destacables. 

El 17 de junio de 1966, Rubin Carter, junto a su amigo y también púgil John Artis, fueron arrestados, acusados de triple homicidio en el Lafayette Bar & Grill de Paterson, donde habían estado la misma noche de los hechos.  Dos ladrones, Alfred Bello y Arthur Bradley, declararon que mientras robaban en un establecimiento cercano, vieron cómo Carter salía del bar con una escopeta, y Artis con una pistola. Esta declaración estuvo promovida por un trato con la autoridad, para rebajar sus penas, tal y como confesaron posteriormente los propios ladrones. Los dos púgiles fueron llevados detenidos hasta el bar donde estaban los testigos, quienes aseguraron que ellos no eran los hombres que habían visto.  Más tarde, los llevaron al Hospital St. Joseph, y allí una de las víctimas no les reconoció como responsables del tiroteo, a pesar de las presiones  para que los incriminara.

El juicio del año 67 estuvo repleto de irregularidades y prejuicios raciales. En él, los boxeadores acabaron siendo condenados a cadena perpetua.  El proceso se intentó llevar a cabo con la mayor discreción posible, temiendo el revuelo mediático,  que sería ya imparable años después,  a partir del lanzamiento de la canción  Hurricane por parte del cantautor Bob Dylan , en 1975.  Un año antes,  ya se había celebrado un segundo juicio ante la confesión de Bello y Bradley de haber mentido en sus declaraciones, pero tras el juicio la condena siguió inalterada. 

Imagen de la visita de Bob Dylan a Carter en la cárcel
Desde el momento en que entró en la cárcel, Rubin Carter luchó por demostrar su inocencia: se dedicó a estudiar Filosofía y Leyes. "No estoy en la cárcel por asesinato. Estoy en la cárcel porque soy un negro en Estados Unidos, donde quienes ostentan el poder solo permitirían a un negro ser un bufón o un criminal", manifiesta Carter en una entrevista en 1975. Ese mismo año publica su autobiografía, The Sixteenth Round. 

John Artis fue liberado en 1981. Por su parte, tras recibir el apoyo de numerosas personalidades (entre ellas el boxeador Muhammad Ali), el 7 de noviembre de 1985 se le da la oportunidad a Carter de defenderse en un nuevo juicio, en el cual se reconocieron claros indicios de racismo durante el proceso, corrupción, declaraciones bajo coacción y pruebas falseadas. El juez le concedió la libertad, al considerar que sus derechos habían sido vulnerados y que el castigo respondió más a racismo que a la razón.Ya en libertad,  se muda a Toronto, donde se dedica a dar charlas motivacionales, además de ser el director de la AIDWYC (Association in Defence of the Wrongly Convicted), fundación que ha trabajado con éxito en decenas de casos de presos erróneamente condenados.

En conclusión, podemos decir que su historia, además de exponer el fenómeno de tensión racial presente en las sociedades modernas, hace que nos cuestionemos la infalibilidad de las decisiones de la autoridad, y tengamos presente hasta qué punto estas  podrían afectar a la vida de personas inocentes.

lunes, 13 de febrero de 2017

Ruby Bridges, más que una niña

Hoy os vengo a contar la historia de Ruby Bridges. Como dice el título, esta pequeñaja es más que una niña, es un símbolo. ¿Y por qué? Pues empezad a leer.
Ruby cuando comenzó a ir a clase

Desde el fin de la esclavitud en los Estados Unidos, empezó una práctica con más o menos respaldo legal conocida como la Segregación Racial. Muy resumida, esta práctica consistía en que, hasta más o menos 1970, en Estados Unidos los blancos iban por un lado y los negros por otro. Había baños diferenciados por color, fuentes diferenciadas por color, etc. Si queréis ver hasta qué puntos podía llegar, el cine es una gran fuente de información.

El caso es que en 1964 John F. Kennedy y Lyndon Johnson firmaron "La Ley de Derechos Civiles", por la cual se prohibía, entre otras cosas, la segregación racial en las escuelas, en el trabajo y en los lugares públicos. Es aquí donde aparece nuestra protagonista.

Ruby Bridges fue la primera niña afroamericana que asistió a una escuela que, hasta el momento, había sido de blancos: la William Frantz. Ruby sólo tenía 4 años cuando la inscribieron en un programa de integración racial. Tras hacer un test para comprobar que tenía un nivel apto para ir a esa escuela, la niña comenzó a asistir a clases entre abucheos y amenazas de muerte. Las amenazas eran tales que todas las mañanas, durante los recreos y todo el camino hasta casa, un grupo de policías tenían que acompañarla y no perderla de vista por miedo a que le hicieran algo. 
Ruby acompañada por la policía

Tanto profesores como alumnos y padres estaban en contra de que una persona de color fuera a la misma escuela que ellos, así que Ruby iba a todas sus clases sola y solo una profesora, Barbara Henry, se ofreció a impartirle las lecciones. 

Ruby ahora mismo tiene 62 años, está casada y tiene 4 hijos. Además, es la directora de la Fundación Ruby Bridges, creada en 1999 y que tiene por misión promover "los valores de tolerancia, respeto y que se aprecien todas las diferencias". En una de sus últimas declaraciones Ruby dijo que "el racismo es una enfermedad de los adultos y que tenemos que dejar de usar a nuestros hijos para que la extiendan". 
Ruby en la actualidad

Si queréis saber más sobre el tema tenéis:

  • Ruby Bridges, una película para televisión de 1998
  • Through My Eyes, la autobiogrfía de Ruby Bridges, publicada en 1999
  • Un libro escrito por un psicólogo que estuvo ayudándola, llamado The Story of Ruby Bridges, que cuenta la historia de para hacérsela más cercana a los niños. 





lunes, 6 de febrero de 2017

John Laurens y su batallón de esclavos

Este personaje, aunque no era una persona de color, sí que tuvo que ver con la Historia de la América Negra.

Este personaje fue un soldado americano, nacido en Carolina del Sur, que, durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, armó a un batallón compuesto enteramente por soldados de color.  ¿Por qué lo hizo?
John Laurens en 1780 


John Laurens era abolicionista y criticaba tanto la esclavitud como el comercio de esclavos. Una de sus frases más famosas es que "un país nunca puede ser libre hasta que todos sus miembros lo sean". Laurens sabía que los dueños de los esclavos no iban a liberarlos porque sí y cuando llegó la guerra vio la excusa perfecta. Ante la necesidad de soldados que tenía el ejército americano, Laurens empezó a promover la idea de armar a los esclavos y que estos lucharan por su propia libertad, de manera que, al acabar la guerra, quedaran libres. En 1778 le pidió a su padre que le dejara armar a los 40 esclavos que iban a ser suyos por herencia y en 1779 llevó la idea al Congreso, que la aceptó a regañadientes. 

El marqués de Lafayette
Laurens pensaba que blancos y negros eran muy similares y no veía justo que, mientras unos estaban en los altos cargos de poder, los otros estaban sufriendo en las plantaciones. Aunque Laurens no era bien visto por los sureños, consiguió el apoyo del aide-de-camp de Washington, el marqués de Lafayette. 

Juntos consiguieron que el batallón fuera adelante y luchara por su libertad. Sin embargo, la historia no podía acabar bien. Durante la batalla del Río Combahee, el batallón de John Laurens fue asaltado por una tropa británica que se batía en retirada. Entre las bajas producidas estaba Laurens. Aunque a su muerte su amigo Tadeusz Kosciuszko lo sucedió al mando, era inevitable que el batallón se desintegrara. Algunos de los esclavos fueron manumitidos, mientras que otros fueron perseguidos por sus dueños y devueltos a las plantaciones.

La historia de John Laurens queda como la de un personaje adelantado a su tiempo que, más tarde, serviría de inspiración a abolicionistas como Abraham Lincoln.

Un soldado negro matando a uno británico durante la batalla de Bunker Hill en  1775
~~~~ Si queréis saber un poquito más de John Laurens podéis escuchar las canciones que canta su personaje en Hamilton: An American Musical, de Lin Manuel Miranda, en el que se hace un repaso a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y la vida de Alexander Hamilton.