lunes, 2 de enero de 2017

Taller Navideño en El Viso del Alcor - 30/12/16

No hay mejor manera de despedir el año que con una buena cara.

Cristina y Kike con una de las "sacerdotisas" del taller

Por eso, a tan solo un día del nuevo año, Arqueohespérides hizo una serie de talleres en el Viso del Alcor. Por ser las fechas que eran, decimos enfocarlo, sin salirnos de lo nuestro que, en general, es la Historia, en la Navidad. Así pues, durante la mañana y la tarde del 30 de diciembre impartimos una serie de talleres enfocados a esto.

El primero consistía en una explicación (apta para no desilusionar a unos oídos tan jóvenes) sobre el origen de la Navidad, sus personajes y costumbres. A pesar de que la mayoría creen que la Navidad viene del Cristianismo, muchas culturas anteriores a esta ya celebraban el solsticio de invierno. Por ejemplo, griegos y romanos celebraban la Saturnalia, en la que le hacían ofrendas al dios Saturno, y, además, la celebración del Sol Invictus, que coincidía con el 24 de diciembre. Además, otras culturas, como las que tienen origen germánico, celebraban esta fiesta decorando árboles mientras Odín sobrevolaba sus pueblos sobre su caballo de ocho patas. La cristianización de la fecha se la debemos a diferentes religiosos que, por motivos simbólicos, decidieron colocar el nacimiento de Jesucristo en el día más corto del año. Tras explicar el origen de la fecha, explicamos el origen de sus diferentes personajes: los Reyes Magos, la Virgen María, el niño Jesús y San José son, sin duda bíblicos, pero… ¿y Santa Claus? El origen de este personaje está en San Nicolás, un monje que se coló por una ventana para dejarle dinero a un hombre pobre que se negaba a aceptar la caridad. Tras esto, tanto la leyenda como el personaje fueron extendiéndose. A lo largo de los siglos diferentes personajes se han ido acoplando a la leyenda y dándole forma hasta llegar al Papa Noel de nuestros días.

Nuestra plegaria al dios Saturno durante la Saturnalia

   Y no toda la explicación se basaba en personajes, si no que también pasamos por los adornos y los dulces. Por ejemplo, la tradición de decorar el árbol no salió de Alemania hasta el siglo XIX, cuando el príncipe Alberto (de origen germano) y la Reina Victoria decoraron un árbol en su salón en su primera Navidad como familia. Los adornos en un principio eran comestibles y con el paso de los años comenzaron a ser de cristal. Las luces, que las puso de moda Lutero, primero fueron velas. Con la llegada de la electricidad se transformaron en las lucecillas brillantes que conocemos todos. Y llegamos a los dulces, la mejor parte. El clásico Roscón de Reyes, es clásico en mayúsculas y con negrita: ¡viene de los romanos! El postre original no tenía sorpresa ni tampoco haba: tenía higos. Entre ellos y nosotros ha pasado mucho tiempo y el dulce ha ido transformándose hasta el postre de hoy en día. Los bastoncillos de caramelo, que vemos siempre en las películas, tienen un origen casi sacro: el director del coro de una iglesia del siglo XVI temía que los niños que fueran a la misa del gallo se pasaran la velada durmiendo. Por eso, le pidió a un repostero que creara unos caramelos con forma de bastón (como los que llevaron los pastores que fueron a visitar al niño) y blancos, para simbolizar la pureza del niño Jesús. Los polvorones y mazapanes son de origen incierto, aunque todo apunta a que son un préstamo de los musulmanes que estuvieron en la Península.

Nuestro Arco del Triunfo, decorado para la ocasión con diferentes personajes
Tras esta explicación, que resumimos para los niños, vino la parte divertida. En el primer taller, podían crear un belén de recortables, coloreando a los diferentes personajes y edificios y montándolos. En el segundo, el de dactilopintura, podían crear diferentes formas usando solo las manos y un poco de pintura. Entre las obras de estos artistazos destacan los árboles de Navidad y los renos, que sin duda fueron las estrellas del taller. Por último, los más atrevidos podían hacer diferentes christmas usando tanto las figurillas que habíamos preparado (muñequitos de nieve, renos, duendecillos, arbolitos de Navidad), diferentes recortables o, si se sentían con la creatividad suficiente, combinarlo  todo sin miedo y decorarla, además, con diferentes mensajes.

Por la tarde hicimos los mismos talleres, pero, cuando comenzó a caer un poco el sol, supimos que era el momento. Pedimos un megáfono y empezamos a anunciar el Ritual de la Saturnalia. Niños y niñas se acercaron corriendo y escucharon a Cristina y Kike, que fueron los encargados de explicarles en qué consistía. Con la plegaría que leyeron entre todos y las ofrendas que le entregamos (diferentes frutos secos, como dicta la tradición romana), ¡seguro que Saturno estará contento hasta el año que viene!



Y con esto, nosotros despedimos el año. Ahora le damos la bienvenida al 2017 con muchas ganas y ánimos de hacer muchos más talleres. ¡Nos vemos pronto! ¡Feliz año!
De izquierda a derecha, Luna, Dani, Kike y Cristina


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